miércoles 17 de junio de 2009

Una enseñanza de la vida



Necesito compartir esta parte de mi vida. Quisiera hacer algo cada vez que escucho que un niño o una niña fue abusado sexualmente. Me da asco, me enojo y siento una fuerza dificil de explicar en el vientre.

A los 11 años jugaba muñecas, tenía muchos amigos y amigas -bueno eso creo que nunca lo perdí-, queria ser periodista, me gustaba leer, ver tele y también me atraía uno que otro amiguito...nadar era mi otra pasión.

Luego sucedió. Un hombre de 26 años, amigo de un vecino comenzó a molestarme. Fue acoso sexual. Nunca llegó a una violación, creo que Dios siempre me cuidó muchísimo y me escabullí un par de veces para que no pasará nada. Estaba amenazada, como la mayoría de niños tenía miedo de decir lo que sucedía, mis papás trabajaban y la mayor parte del día estaba con una chica que me cuidaba...quien era complice del tipo ese.

No fue la única vez que me pasó. Creo que mi personalidad "dulce" que todo el mundo dice que es de mis mejores características atraía como miel a esa gente. Tal vez nada fue tan duro como lo que sucedió en las vacaciones de 1990, pero aprendí que tenía que defenderme sóla, que no debía permitir que nadie me tocará y empecé a alejar a los hombres de mi vida...a todos. Me sumergí en mis libros y los estudios.

A los 17 años descubrí que el temor más grande de los abusadores es que la gente se enteré de su pecado. Sólo quiero decirles que si tienen hijos, sobrinos, amigos en edad escolar se acerquen a ellos y les hablen. "Nadie tiene derecho a tocar su cuerpo...nadie...nadie" y de pasar eso no deben tener miedo de decirlo. Creo que no hay nada más directo y uno no es tonto de niño. El mensaje se comprende y creo que eso podría solucionar miles de cosas.

Otra punto es cómo salir de este trauma. A mi me costó mucho encontrarme conmigo, disfrutar de un noviazgo, tener pareja, y llevar una vida sexual plena, pero se puede aprender de las enseñanzas de la vida. Esto será tema de una nueva entrada en el blog.

martes 16 de junio de 2009

Creo con toda mis fuerzas


...Tengo experiencia de 29 años siendo hija y es hora de hablar de mis padres. Son una gran pareja. Nunca han peleado delante de mi. Sus problemas los arreglan en su habitación y claro que han tenido disgustos que he notado, pero nada de insultos, palabrotas, ni cosas de esas.

Supongo que las cosas no fueron siempre así...digo que supongo, porque pasaron casi siete o nueve años juntos cuando mi papá era alcohólico. Por lo que he escuchado pasó por varios trabajos y situaciones difíciles. Ignoro como era esa época aunque a veces en el interior no me resulta desconocido.

Mi hermano vivió de cerca todo esto...y el pico de todo llegó cuando a la edad de siete años él vio de cerca la muerte de nuestra hermana Karla, apenas a sus 45 días de nacida y también se despidió de mi mami, que se fue a Estados Unidos un par de años en búsqueda de una mejor situación económica.

Yo nací cinco años después de Karlita. Tal vez fui la reconciliación de mis padres en una nueva etapa de su vida. Mi papá ya no bebía más, hasta ahora lleva más de 30 años de no tomar una copa y lo más admirable es que 25 de esos años trabajó en la Cervecería. ¿No es eso más que una prueba?
Dios me regaló a los mejores padres del mundo...los dos tienen cualidades extraordinarias, tan distintos y tan felices con su familia. Espero que en lo que me queda de tiempo en esta tierra los logre imitar...

viernes 5 de junio de 2009

Vas a ser mio


No sé qué tan pronto...pero vas a ser mio.