
Desde niña he amado Semana Santa. La emoción de ver la imagen de Jesús en esa entrega de amor por nosotros y el milagro de vencer la muerte...pero en mis 29 años nunca había experimentado la sensación de ayer.
La procesión de Beatas de Belén es una de las más sencillas cada año, pero siempre se ha caracterizado por su buen gusto y esta vez se superó en creces. No se necesitan miles de quetzales para evangelizar, sino ideas novedosas como ésta y en especial que traigan esperanza y reflexión.
Para quienes no la vieron...al principio del anda estaba un niño Dios regordete en su pesebre, en el centro Jesús y su cruz, pero con un feto entre sus manos y algo que simulaba sangre...ese es el dolor de nuestra historia hoy. Me atrevo a decir que me enseña en lo personal la búsqueda del consuelo en algo más grande que nos de la fuerza de perdonar y en especial la sabiduría para luchar con acciones todas las injusticias del mundo. Me uno a la súplica de Beatas...¡Digamos sí a la vida y no a la muerte!
La procesión de Beatas de Belén es una de las más sencillas cada año, pero siempre se ha caracterizado por su buen gusto y esta vez se superó en creces. No se necesitan miles de quetzales para evangelizar, sino ideas novedosas como ésta y en especial que traigan esperanza y reflexión.
Para quienes no la vieron...al principio del anda estaba un niño Dios regordete en su pesebre, en el centro Jesús y su cruz, pero con un feto entre sus manos y algo que simulaba sangre...ese es el dolor de nuestra historia hoy. Me atrevo a decir que me enseña en lo personal la búsqueda del consuelo en algo más grande que nos de la fuerza de perdonar y en especial la sabiduría para luchar con acciones todas las injusticias del mundo. Me uno a la súplica de Beatas...¡Digamos sí a la vida y no a la muerte!


