Es difícil hablar de la muerte, pero lo es más cuando uno convive con ella, la toca, duerme a su lado y la ve acercarse lentamente a poseer el cuerpo de un ser amado. Cuando la muerte llega deja una sombra de dolor, un vacío inexplicable y aunque mi creencia religiosa ofrece llegar a un lugar mejor, no es sencillo adaptar la idea de un mundo desconocido que no es tangible y que existe en la fe.
Una vez escuché hablar a una mujer que compartió la muerte de su padre. Unos 10 años antes él padeció de una enfermedad grave, pero se recuperó.
Sin embargo, un día cualquiera al ir a realizar unas diligencias le cayó una pared encima y murió en forma instantanea. No hubo tiempo de decir adiós, de nada.
Ella estaba triste, pero con el paso de los días y al trabajar su área espiritual llegó a entender el concepto de vida eterna de una manera que me hizo sentir paz. Lo comparó con un embarazo. El bebé se adapta al calor de la madre, a escuchar sus latidos y a estar día y noche en un ambiente cálido y protegido.
Cuando su familia lo ama está en la espera de verlo, tejen cientos de sueños y oportunidades para darle la bienvenida al nuevo ser. Tal vez el bebé tenga miedo de salir, pero se da cuenta que todo es mucho mejor que en su antigua casa. Aquí ve los colores de una parte del universo, los sonidos de la naturaleza son una fiesta, y ve la oportunidad de demostrar a sí mismo la capacidad que tiene.
Eso es lo que nos espera después de la vida...una vida eterna. Sé que tal vez se han escrito tantas teorías de lo que pasa después de aquí, pero confio que venga algo después, en mi desesperada idea de permanecer y ser eterna...
Una vez escuché hablar a una mujer que compartió la muerte de su padre. Unos 10 años antes él padeció de una enfermedad grave, pero se recuperó.
Sin embargo, un día cualquiera al ir a realizar unas diligencias le cayó una pared encima y murió en forma instantanea. No hubo tiempo de decir adiós, de nada.
Ella estaba triste, pero con el paso de los días y al trabajar su área espiritual llegó a entender el concepto de vida eterna de una manera que me hizo sentir paz. Lo comparó con un embarazo. El bebé se adapta al calor de la madre, a escuchar sus latidos y a estar día y noche en un ambiente cálido y protegido.
Cuando su familia lo ama está en la espera de verlo, tejen cientos de sueños y oportunidades para darle la bienvenida al nuevo ser. Tal vez el bebé tenga miedo de salir, pero se da cuenta que todo es mucho mejor que en su antigua casa. Aquí ve los colores de una parte del universo, los sonidos de la naturaleza son una fiesta, y ve la oportunidad de demostrar a sí mismo la capacidad que tiene.
Eso es lo que nos espera después de la vida...una vida eterna. Sé que tal vez se han escrito tantas teorías de lo que pasa después de aquí, pero confio que venga algo después, en mi desesperada idea de permanecer y ser eterna...
Siento que estoy dejando una etapa de mi vida, muriendo, muy consentida y amada como hija y con un gran reto por formar una nueva familia.


